Los jubilados, entre los más afectados por la suba del dólar

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Los jubilados, entre los más afectados por la suba del dólar

Medicamentos sin precio y alimentos por las nubes encarecieron la canasta de consumo de la clase pasiva. Proponen utilizar dinero del Fondo de Garantías para reforzar los haberes.


“Estamos muy mal, ¿me quiere decir cómo se hace para vivir con una pensión de 10.000 pesos con todos los aumentos que hay? Uno va al supermercado y se desmaya. Si agregamos los remedios peor todavía…”, se lamenta Marta Casanova, vicepresidenta del Centro de Jubilados y Pensionados Cono Sur. A su lado, Norma, jubilada docente del Instituto de Previsión Social de la Provincia (IPS), coincide. Y agrega que los 1.000 pesos que se gasta en medicamentos “son cada vez más difíciles de pagar”.

Los diálogos que arriba se transcriben son apenas algunos de los muchos que se escuchan entre jubilados y pensionados de nuestra ciudad, que, en los últimos días, suba del dólar y precios indomables mediante, han visto deteriorar en forma significativa su nivel de vida.

Aunque en el pasado las cosas no fueron mucho mejores para un sector históricamente postergado por su falta de poder de lobby, lo cierto es que el derrape inflacionario de los últimos días fue como apagar un incendio con nafta.

“Hasta la semana pasada, cuando los jubilados percibían $ 8.097 de mínima, que equivalían a 265 dólares. Hoy, con el aumento trimestral del 6,67 por ciento, cobran 215 dólares. En menos de una semana se esfumó el aumento”, alertó Mirta Tundis, legisladora nacional por el Frente Renovador y presidenta de la Comisión de Personas Mayores.

Señaló que “el gobierno mintió cuando prometió que los jubilados cobrarían sueldos por arriba de la inflación. Tan sólo de marzo a junio perdieron cuatro puntos que nunca más van a recuperar, y el aumento de marzo a la fecha en el haber mínimo fue de alrededor del 19%, pero ¿cuánto fue la inflación en ese mismo período?”.

Para el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, la mayoría de los jubilados y pensionados no llega a cubrir sus gastos mínimos para tener una vida digna, lo que en los últimos días se ha complicado notoriamente, ya que muchos de los productos que componen la canasta del jubilado están atados a la evolución del dólar.

“Nuestra canasta arrojó en agosto un valor de 21.760 pesos. Incluye no sólo medicamentos, sino otros productos como los protectores para incontinencia urinaria, que usan mucho los jubilados, y cuestan entre 40 y 50 pesos diarios o los protectores para prótesis dentales, que no bajan de los 30 pesos diarios. Y estamos hablando de productos indispensables para un jubilado, porque la diferencia entre usarlos y no usarlos es la dignidad humana”, se quejó Semino.

Acotó que el valor de la canasta está claramente por encima de lo que “tres millones y medio de personas que cobran la mínima, el millón y medio que percibe la media o las pensiones no contributivas permiten pagar. Para la mayoría es muy difícil subsistir, por lo que están obligados a seguir trabajando, en muchos casos en tareas riesgosas, o solicitando ayuda de sus familias”.

En tanto, un informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), dependiente de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), estimó que la pérdida de poder adquisitivo del haber mínimo llegó a casi cinco puntos entre el mes en curso y septiembre de 2017. Aunque en 2017 se recuperó poder de compra (alrededor de 1,6 puntos), no llegó a compensar lo perdido en el año anterior, cuando la mínima resignó 6,5 puntos.

Semino dijo que para paliar parte del malestar generalizado entre los abuelos, propuso el refuerzo de los haberes mínimos con el flujo de dinero que genera el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) del Sistema Previsional Argentino, cuyo stock asciende, al segundo trimestre del corriente, a un valor de 1,371 billones de pesos. El FGS se utiliza para financiar al gobierno, conducta que se repite desde su creación en 2007, ya que el 62% del mismo está compuesto por títulos públicos nacionales.

“Es dinero que no sale del Presupuesto Nacional y que permitiría recomponer en 1.000 pesos el haber mínimo y en $ 500 al medio. Además de financiar al Estado nacional, el FGS fue utilizado para dar créditos a empresas, algunas de las cuales han tenido serios cuestionamientos por presuntas maniobras de corrupción. Por eso, nos presentamos ante el ministerio de Trabajo para exigir que se dé un mejor uso a ese dinero, ya que podría aliviar, al menos en parte, las penurias que viven los jubilados desde hace ya tantos años”, explicó.

Medicamentos sin control

Los faltantes de medicamentos fueron otro de los corolarios de la corrida contra el peso. Es que la falta de precios para poder comprarlos hizo que las farmacias se quedaran sin stock, obligando a los abuelos a realizar largos paseos por la ciudad.

Además, la semana pasada, los laboratorios adelantaron que darán de baja al convenio suscripto con PAMI, de forma que habrá plazo hasta finales del mes que viene para renegociarlo. Desde el organismo confían en que podrán renovarlo, aunque, claro está, con otros valores.

“Lo mismo ocurre con las prótesis por ejemplo, ya que son productos que siguen al dólar. Ni hablar de los alimentos que si o si deben consumir los adultos mayores, como la leche o el queso descremado, indispensables por cuestiones de salud, que están en valores astronómicos”, destacó Tundis.

Fuente: Diario La Nueva.

ALFREDO A. BERNABEI
ALFREDO A. BERNABEI
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